Tour del Mont Blanc

Ya iba siendo hora de colgar la bicicleta y desempolvar las botas y los bastones de trekking. Después de habernos documentado abundantemente a través de Internet nos lanzamos a la aventura y partimos en coche desde Gijón a Chamonix, 14 horas de viaje para realizar una travesía durante 6 días que nos llevaría a través de Francia, Italia y Suiza bordeando el macizo del Mont Blanc.
Mi compañero de viaje, el habitual cuando el terreno es abrupto y hay que subir y bajar montes, el incombustible Huanho. En este tipo de aventuras necesitas un tipo con el que te lleves bien, siempre dispuesto a tomar una cerveza y con una conversación para no aburrirte nunca.
Llegamos a Chamonix a las 11:30 del Sábado, dejamos el coche, nos cambiamos cogimos nuestras mochilas y a las 12:30 ya estábamos montados en el teleférico que nos llevaría hasta la Aguille du Midi (3850 m). Un día sensacional.

Pudimos disfrutar de unas increíbles vistas del Mont Blanc. Montañeros y escaladores de todo tipo y nacionalidad. Una sensación única de alta montaña para un pisapraos como yo, la gente encordada, con sus crampones y piolets subiendo por una cresta nevada con tan solo un pequeño pasillo para colocar los pies y a ambos lados el vacío.
Hicimos la travesía completa del macizo, atravesando el valle Blanco y llegado hasta la localidad italiana de Courmayeur. Total 6 teleféricos y 70 euros por persona, la experiencia vivida no tiene precio, para lo demás mastercard (en mi caso visa).

Etapa 1. Courmayeur - Monte la Saxe - Ref. Walter Bonnati

Comenzamos el tour, de mano una fuerte subida hasta el refugio Bertoni. Huanho aún llevaba el estrés del trabajo en el cuerpo y le cuesta un huevo la subida. El refugio nos recibe con música de acordeón, bastante gente e incluso unos niños. El día sigue soleado aunque en las cumbres hay unas cuantas nubes.
Tras un breve descanso seguimos caminata subiendo el Monte La Saxe. Después seguimos a unos italianos que nos despistaron un poco y que consiguienron que llegasemos al refugio Bonnatti mas tarde de lo previsto.
En el refugio nos tomamos unas cervezas bajo la sombra de las Grandes Jorasses y el Glaciar del Triolet, mientras conversamos con unos franceses primero y con unos americanos después. El refugio espectacular, el mejor alojamiento de toda la ruta. Mejor que muchos hoteles. Cenamos acompañados de unos suizos que habían llegado en bicicleta de montaña, unos cachondos que solo sabían tres palabrotas en español.

Etapa 2. Ref. Bonnati - Ref. Elena - Col de Ferret - La Fouly
Salimos del refugio y abandonamos a los americanos que iban a otro ritmo. El cielo esta despejado pero en el fondo del valle se ven las nubes, mas tarde subirían e incluso nos mojaríamos al final de la ruta. Llegamos al refugio Elena que estaba cerrado por fin de temporada, está enclavado en el final del valle, a 2100 metros de altura.


Subimos el duro Col de Ferret y pasamos a Suiza. Podemos vislumbrar levemente el Cervino y el Monte Rosa gracias a una rosa de los vientos colocada en la frontera. Muy larga la bajada del Col, empieza a llover. Seguimos el trazado clásico del TMB en vez de coger la vía directa a La Fouly, osea, volvemos a subir y a bajar del monte otra vez. El Hotel Edelweiss no es como el refugio Bonnati, mas cutre pero el trato sigue siendo agradable. A ultima hora de la tarde vemos llegar a la pareja americana, cansados, pero consiguieron llegar hasta aquí.

Etapa 3. La Fouly - Issert - Champex - Alp Bovine - Col de la Forclaz
Está lloviendo a mares, afortunadamente habíamos decidido coger un autobús para ahorrarnos 3 horas de caminata por el fondo del valle y comenzar la ruta desde Issert. Acompañamos a un montón de escolares de entre 4 y 7 años en su viaje hacia el colegio en Martigny.
Desde Issert una dura subida bajo la lluvia hasta Champex, una hora subiendo. En Champex calados hasta los huesos paramos en una terraza a tomar un café y cambiarnos de ropa.

Mas larga aun fue la subida hasta Alp Bovine, vadeando arroyos bajo la intensa niebla. En el Hotel Col de la Forclaz tuvimos que compartir habitación con unos motoristas holandeses, iban bastante contentos con la botella de whiskey bajo el brazo. Dios como roncaban, menos mal que llevaba tapones para los oídos.

Etapa 4. Col de la Forclaz - Refugio Les Grands - Col de la Balme - Aguillete des Possetes - Trient
Vuelve el buen tiempo. Niebla por la mañana pero mas tarde despejaría. El primer día que comenzamos a caminar sin tener una cuesta delante, un paseo de varios kilómetros a lado de una antigua traída de agua del glaciar. Al cruzar un puente comienza la subida, el terreno se hace mas irregular y la niebla aun no ha despejado. Llegamos al refugio de Les Grands en el justo momento en que sobrepasamos la niebla que queda a nuestros pies. Espectacular vista del Glaciar de Trient, lo tenemos al lado. Continuamos camino por el sendero que sin perder altura nos lleva al Col de la Balme. Pasamos a Francia !!!.En vez de bajar directamente volvemos a complicarnos la vida y decidimos pasar por las Aguilletes des Possetes, magnifico mirador del Mont Verte. Bajada rápida, algunos tramos corriendo para llegar al albergue La Boerne y poder disfrutar de mas combustible de cebada. El albergue es muy pintoresco, todo de madera y con una distribución caótica. En la cena compartimos mesa y conversación con unos Neozelandeses (Steve y Rebecca), una austriaca (Christine) y un francés de fácil conversación que nos ayudo a integrarnos a todos.

Etapa 5. Trient - Lacs des Cheserys - Refugio Lac Blanc
Hoy tenemos una etapa relativamente sencilla, corta pero todo cuesta arriba. Nos cruzamos con casi todos los compañeros de la cena anterior. Subida larga y con un montón de vías ferratas y zonas equipadas con escaleras. Ganamos así altura muy rápidamente. Día completamente despejado que sirve para tomar unas fantásticas fotos en los distintos lagos por los que pasamos. Al llegar al refugio (2300 m) descansamos en la terraza que tienen montada, compartimos mesa con Steve, Rebeca y Christine.

Mucha conversación sobre viajes, trabajo y aficiones. Como llegamos muy temprano decidimos dar un paseo por la zona de las Aguilles Rouges, ya sin el peso de la mochila. Subimos hasta que el refugio fue solo una piedrecita en las instantáneas que sacamos. Incluso llegamos a pisar nieve. Un par de horas de paseo para completar la etapa de hoy. La cena fue muy especial, era el cumpleaños de Juanjo. Tomamos unas botellitas de vino y compartimos lo que nos quedaba de orujo de miel, una cena diferente, en compañía de amigos del tour y en un paraje inolvidable.
Cumpleaños en el Lac Blanc !!!

Etapa 6. Ref. Lac Blanc - L'index - Col de la Gliere - Brevent - Plan Praz - Chamonix
Hoy madrugamos bastante, como los telefericos de la zona ya estan cerrados por mantenimiento nos tocaba una larga ruta para retornar a Chamonix. Elegimos el camino mas complicado que intentaba llegar hasta el mirador de Brevent sin perder altura, al final como siempre los atajos no son tales, nos toco subir y bajar continuamente. Cresteando por la reserva de las Aguilles Rouges. Finalmente, después de bastantes horas y unas cuantas escaleras llegamos al mirador. Mi camara no tiene suficiente amplitud de campo para el paisaje que se nos presenta. Enfrente La Aguille du Midi y el Mont Blanc, abajo Chamonix.
Aquí nos despedimos de nuestros compañeros del tour, teníamos prisa por llegar a darnos una ducha y buscar alojamiento. Agotadora bajada hasta Chamonix, parte por zona de sky y parte por una senda que se internaba en el bosque. Dos horas de bajada para mis sufridas rodillas.
Y aquí finaliza el tour, con una cena de carne a la piedra en Chamonix y un largo viaje en coche hasta Gijón, además de una parada en Irún para tomar chuletón y salir de marcha, pero eso ya es otra historia ...

Aventuras de verano 2007

A punto de acabar un verano lleno de aventuras, la verdad es que me faltan días de vacaciones para poder hacer todas las cosas que me apetecen. He tenido que hacer una selección y con pena he tenido que rechazar varias invitaciones de amigos.
En el tintero se quedaron una ruta con Javi Guardado por Nava, otra a Covadonga con Jose el profe, la rutaza-gastronómica de la Peña Pelayo por Benazolve, alguna ruta de senderismo que tenía que haber realizado con mi amigo de toda la vida Juanjo,...

Y durante el verano, entre ruta y ruta, las ansiadas vacaciones. Disfrutar de la compañía de mi familia, la pequeña Rebeca y su preciosa mamá. Como nos lo pasamos en la playa, la piscina, remando en barca, buscando flores y mariposas o dando de comer a los peces. Ver a mi hija, con los 18 meses que tiene, descubrir el mundo.
Estuvimos una semana en Viveiro, donde no es que hiciese un tiempo espectacular, pero suficiente para que un día me diese una insolación por salir a correr a las 4 de la tarde bajo ese resol que tanto daño hace. Después vuelta a casa para llegar a tiempo a hacer la XIII Vuelta al Concejo de Gijón. Uff, este año me costo lo suyo, andaba constipado y todavía bajo de fuerzas después de la insolación. Al día siguiente volvimos a empaquetar las cosas y nos fuimos una semanita a Isla (Cantabria). Mas playita y donde pude salir a correr tres días por el ecoparque de Trasmiera.

Vuelta al trabajo el mismo día en el que cumplí mis 34 primaveras. El siguiente fin de semana toco senderismo y por fin pude quedar con Juanjo. Hicimos una rapida pateada para subir al refugio de Vegarredonda y luego seguir hasta el Mirador de Ordiales, mientras charlabamos y nos poniamos al día de todo lo que habiamos hecho y sufrido desde la ultima vez que nos habiamos visto.

A la semana siguiente le toco el tema a los raids, junto con Nel nos fuimos a Segovia a participar en el raid Multiaventura Caja Segovia. Corto pero intenso, en menos de 5 horas acabamos todas las pruebas bajo un sol abrasador y temperaturas sobre los 35 grados. Uff el último sector de bicicleta me costo muchisimo, menos mal que ahí estaba mi compañero para darme ánimos y algún que otro empujón. Disfrute de mi primera tirolina, y también hice mis pinitos con el arco. Acabamos la prueba en sexta posición de un total de 23 equipos. Si llego a estar mejor de forma podíamos haber acabado un par de puestos mejor. Eso sí, en la clasificación de la web se colaron y aparecemos terceros, je je je, les robamos el puesto a otros amigos, Rober y Chelis.

Vuelta de Segovia para dejar a Nel en Benazolve, se quedaba para hacer la vuelta a las bodegas, yo tome dirección a Gijón. Fue prácticamente llegar, empaquetar cosas y con mi mujer e hija nos fuimos 2 semanas a Portugal.

Estuvimos dos semanas en Puente de Lima, al norte de Portugal (a 22 km de Viana do Castelo). Un alojamiento espectacular, un apartamento con su amplio jardín, piscina exterior, piscina climatizada, gimnasio, finca enorme con un circuito de footing de 2 km entre castaños y pinos, e incluso un lago con embarcaciones. Una maravilla. Si alguna vez vais en plan familiar os lo recomiendo, el alojamiento se llama Quinta do Casal. Hay 6 apartamentos contiguos y suelen ir parejas con niños, Rebeca disfruto muchísimo, jugando en el jardín y aprendiendo un montón de cosas, se ha lanzado a hablar y no hay quien la pare.

A Portugal me lleve la bici, mi vieja pero querida Specialized Naranja. Todos los días salía un par de horas, de 7:30 a 9:30 de la mañana para luego llegar a desayunar con la familia. En Puente de Lima tiene unas "ecovias" que van paralelas al río y son ideales para rodar tranquilamente protegido del calor y el sol. Pude conocer a unos portugueses con los que salí un día en bici, me comentaban que en verano la bici al lado del río, que la montaña la dejaban para cuando no hace tanto calor. Aun así uno de los últimos días me dí un tute y subí a un mirador (tras casi una hora y media de subida continua) desde donde se podía ver el pueblo y el curso del río hasta llegar al mar. Maravilloso.Las vacaciones se acabaron muy rápido, volvimos justo para celebrar el cumpleaños de mi hermano. Ese mismo día es la noche de los fuegos artificiales en Gijón. Hacía un montón de años que no los veía, pero este año aproveche una salida de la peña para rodar de noche por el monte areo y luego subir a la Campa de Torres a ver desde allí los fuegos. Este año fueron muy bonitos, sobre todo la traca final. Me sorprendió la gran cantidad de gente que había congregada, los últimos kilómetros de subida a la Campa estaban atestados de coches.

Al sábado siguiente quede con Emilio, Chema y Pedro. Desde Campomanes hicimos la subida al Gamoniteiro. Hasta la Cobertoria por pistas y después los últimos siete duros kilometros por carretera hasta la cima. Uff, duro, duro, pero tuvimos un buen día y la vista en la cima compenso el esfuerzo. Ese mismo día, mientras nos recuperábamos tomando unas claras en Campomanes, nos citamos para el miércoles y hacer la ruta de Nava por les praeres. Nos toco la cruz y pillamos un día nefasto, con viento y muchísima lluvia, empapados y con solo 22 km dimos fin a la ruta, eso si, fuimos a saco picándonos los unos con los otros y acabamos reventaos.

Ese mismo viernes empaquete la bici y tomé dirección a Viveiro para realizar una ruta con varios miembros de la Peña Pelayo. Frio, lluvia y mucho monte. Lo mejor de todo, como no, el pulpo y las charlas con los amiguetes.

Raid en As Pontes

Desde hace tiempo estaba con ganas de participar en algún raid en el que combinar mi gusto por la bicicleta con mi pasión por el senderismo, así que no dude cuando unos amigos me invitaron a participar en el III Raid Desafío Bugarent en la localidad Coruñesa de As Pontes.

Lo primero que me sorprendió fue el ambiente, no estoy acostumbrado a las competiciones, es muy diferente al ambiente de las rutas cicloturistas. La gente se distribibuia en grupos encargados de organizar el material, los avituallamientos, el vestuario, estudiando los mapas dados por la organización. Hasta llevaban fosforitos y reglas para marcar en los mapas la ruta a seguir, además de portar con brújula, altímetro y porta mapas específicos para bicicleta.Una amplia gama de furgonetas, monovolumenes y autocaravanas, muchas con el logotipo del equipo, Salomon, Aventus, Buff-Coolmax, Teva, Forum sport. Todas ellas preparadas específicamente para atender a sus participantes. Una maravilla. Cada corredor tenia su caja de material, un montón de comida para los avituallamientos y algunos recibían hasta masajes...

La prueba fue muy dura, pero muy entretenida. Comencé junto a Maria José la prueba de puntuación que consistía en recorrer As Pontes para rellenar un cuestionario, cada pregunta bonificaba con 10 minutos. Lo hicimos bastante bien, la orientación urbana es muy sencilla y la distancia que estuvimos corriendo no superaría los 4 Km, además se nos hizo muy entretenido.

Después de superar la prueba Manu y yo cogimos las bicicletas, al poco de salir nos encontramos a Arsenio y Chelis que todavía no habían acabado la anterior prueba. Menudas carcajadas, nuestro equipo ya iba por delante de nuestros compañeros del equipo elite.

La prueba en bici no fue muy complicada, además íbamos siguiendo al resto de participantes por lo que no tuvimos muchos problemas de orientación. Sin embargo en la ultima parte la gente ya estaba mas dispersa y en un fallo de concentración nos pasamos una baliza. Además los últimos kilómetros si que fueron duros, cargando con la bici al hombro en una de las muchas cuestas que tuvimos que subir hacia un parque eólico.

Acabamos la bici y afortunadamente en la siguiente prueba me toco descansar y disfrutar de la compañía de Isa, la mujer de Manu, a la que le toco el ingrato papel de ser nuestra asistencia. Manu y Maria José tuvieron que pelearse con las aguas bravas. Un río con mucha agua y muchos rápidos. Daba hasta miedo. Y el rapel nada de chorradas de 3 metros, un señor rapel de 50 metros.Las pruebas fueron todas de mucho nivel.

Acabado el cañón volvimos Manu y yo a coger el testigo y montarnos en la bicicleta para completar otros 54 Km Esta etapa fue mucho mas dura y difícil que la de por la mañana, además la gente estaba mucho mas desperdigada y nos costaba mas acertar con el camino correcto. Alcanzamos a otros participantes y prácticamente fuimos a la par con ellos, en las cuestas les adelantábamos pero en los cruces teníamos que parar para ver que camino seguían. Es que somos unos novatos en orientación y eso se notó mucho. Nos pasamos una baliza y no quisimos dar la vuelta porque estábamos bastante cansados. Solo pensábamos en la cena. Miedo me daba pensar que si compitiésemos en elite todavía nos quedaría pasar la noche haciendo trekking, kayak, tirolina y mas bicicleta. Eso queda y quedará fuera de mis posibilidades.

Después de ducharnos vimos la llegada de Arsenio, Chelis y Rober. Desafortunadamente tuvieron que abandonar, Chelis estaba fastidiadísimo de la rodilla (la semana anterior se la había destrozado y aun así había venido a competir al raid!!!). Les había pasado de todo, se perdieron varias veces, Arsenio se cayo en el cruce de un río y casi pierde la bicicleta,...

El día siguiente fue un descontrol, nos levantamos tardísimo (y eso que eran las 5:40 de la mañana) y nos confundimos de punto de salida de la prueba de kayak. Cuando llegamos teníamos ya una hora de retraso, Manu y yo cogimos el kayak e hicimos lo que pudimos, poca técnica pero muchas ganas.

El trekking que venia a continuación lo hice junto a Maria José. Como habíamos salido muy tarde tuvimos que atajar unas cuantas balizas para no llegar fuera de control. Hicimos la ruta caminando a buen ritmo, sin problemas de orientación (es mucho mas fácil que encima de la bicicleta). Pasamos por un sendero al lado de un río con un paisaje espectacular, y como no, tuvimos que volver a mojarnos para vadear un río. El ultimo tramo lo hicimos corriendo por carretera, parando de cuando en cuando para respirar un poco ya que Maria José me llevaba con la lengua fuera. Llegamos con 15 minutos de margen y pudimos finalizar el Raid. Todo un éxito para mi primera participación.
Después de tanto sandwich queríamos darnos un homenaje y disfrutamos de una comida con pulpo y parrillada de carne, todo amenizado por Arsenio que había recuperado el animo y estaba como en sus mejores ocasiones. Contando historias de forma llana y con un salero que hace que te pongas a reír sin parar, todos dándole caña y él aguantando las puyas como el mejor.

Los 10.000 del Soplao

Allá por el mes de Noviembre me decidí a afrontar un reto personal, participar en la primera edicion de los 10.000 del Soplao, 165 duros kilometros por pistas de Cantabria en bicicleta de montaña. Un gran reto para mí, que nunca había andado muy fino en la bicicleta, por lo que decidí establecer un objetivo que me ayudase a motivarme.

Así, en una cena de navidad de la Peña Btt Pelayo conseguí, poco a poco ir animando a mas gente, hasta juntar a 17 valientes compañeros con los que afontar el reto. De Diciembre a Mayo muchas horas de entrenamiento, mas de las que había hecho nunca. Unos 200 km semanales, con varios ensayos como la ruta de la Impensable organizada por Cristian o la realización de la Transandalus.

Con esa compañía, ese animo y ese entrenamiento me dirigí a Cabezón de la Sal para tomar la salida de la primera edición de los 10.000 del Soplao.

Menudo día de perros, llevaba una semana lloviendo intensamente, y el día de la prueba no fue una excepción. Cogí toda la ropa que pude meter en la mochila y me dirigí a la salida. Un monton de ciclistas esperando y otros a toda prisa recogiendo el chip y buscando bridas para colocarlo en la bicicleta. Luego tocó esperar bajo la lluvia a que todos estuviesen preparados.

La salida sin incidentes, pero con mucha gente. Unos en pantalon corto, otros en un tamden, unas cuantas chicas (una de ellas de nuestra peña). Y entre tanta gente fui perdiendo a mis compañeros, sólo me quedaron Felix, Manuel Barquín y Omar. En el primer avituallamiento pude ver a Arsenio y Emilio, pero acababan de llegar y yo ya llevaba 5 minutos parado cogiendo frio. Así que tuve que dejarles allí.

La subida al Soplao nos la tomamos con calma, caminando la primera mitad pese a las ganas que tenia de intentar la subida entre tantos espectadores que nos estaban animando bajo la lluvia. Me dije, "no te cebes ahora que luego lo vas a pagar". Tras el segundo avituallamiento venía una trialera de bajada un poco complicada, sobre todo para mi penosa técnica. Perdí a mis compañeros, mientras que me iban adelantando un montón de participantes.

El tramo de carretera siguiente sirvio para contactar con Manuel y Felix, y comenzar juntos la dura subida al monte Aa. Me lo tome con calma pero aun así mis compañeros se quedaron atrás. Al coronar el monte me detuve a abrigarme y aproveche para charlar con la gente de la organización. Que gente mas amable, esperando bajo la lluvia con frio y siempre animandonos e interesandose por si teniamos algún problema.

En la siguiente parada contacte con Omar, comimos unos bocadillos bajo techo y dejamos a Felix y Manu que acababan de llegar por lo mismo de siempre, nos estabamos quedando frios. Cogimos un ritmo cómodo de 7 km/hora y lo mantuvimos durante toda la subida al Moral. A Omar le costo un poco al final, pero solo se distancio unos metros, muchos menos de los que me sacó luego bajando hasta el siguiente punto de avituallamiento.

Ya estabamos un poco cansados, y no hacia tanto frio por lo que hicimos una parada mas larga. Se veía a mucha menos gente, pero ya me empezaban a ser familiares ya que practicamente nos ibamos sobrepasando unos a otros durante todo el trayecto. Aquí nos dio caza Emilio, que había tirado a muerte en el Moral para alcanzarme. Esperamos a que se recuperase un poco y comenzamos juntos la subida a la Cruz de Fuentes.

Comenzamos con ritmo tranquilo, pero tuvimos que bajar un poco el pedal porque el lumbago estaba pasando factura a Emilio. El puerto tenia muchos descansos, pero los ultimos kilómetros se hicieron realmente duros y me distancie de ellos. Al coronar comenzaria el infierno, hasta este punto la ruta habia sido dura, y la lluvia lo habia empeorado mas, pero el viento fue lo que provocó el frio gelido que se nos metio a todos en el cuerpo mojado.

La bajada por carretera hasta el avituallamiento de Palombera fue un suplicio. La gente llegaba tiritando y se veian escenas de sufrimiento mezcladas con alegria. Una amable señora, con la ropa toda mojada, nos ayudaba dandonos los platanos pelados y llenando los botellines de agua. En la furgoneta habían metido a un chico que no paraba de temblar. Pero cuando mas cansados estabamos todos llegó un hombre en bici, se bajó muerto de frio y le dijo a la señora - Abrazame. Estabamos cansados y con frio, pero manteniendo el buen humor. Emilio y Omar llegarón poco rato despues y juntos, ya hasta el final, nos dirigimos hacia la Venta Vieja.

Mucho barro a continuación, casí todo el trayecto de subida andando, aunque Emilio y Omar estaban empeñados en subirse a la bici. Pasamos por una zona donde nos sorprendio uno de los fotografos que estaba al lado de un barrizal, todo mojado y con la camara en mano. Esta gente es increible.

En Venta Vieja, Omar se detuvo a calentar un poco las manos. Nos marcaron la tarjeta y comentaron que por allí habían pasado como mucho 120 personas. En la bajada sufrimos un pinchazo en la bici de Emilio. No podiamos ni quitar el tapón de la camará, Emilio desmontó la rueda, yo saqué y metí la cubierta y cámara, Omar se encargó de hincharla. Trabajo en equipo.

El siguiente avituallamiento fue una maravilla, nos esperaba un cafetín caliente mientras nos arreglaban las bicicletas. Recibimos tanto cariño y atenciones como si estuviesemos en casa.
En la ultima subida Emilio se recuperó, pero Omar estaba en reserva, sufrio lo suyo para llegar arriba. Ya eramos un equipo y había que esperar, queriamos entrar todos juntos en Cabezón.

En el ultimo kilómetro del puerto pegué un tirón ya que sabía que durante los 12 km de bajada me iban a alcanzar mis compañeros. Llegamos a la carretera y mientras nos poniamos los chalecos y las luces me llaman por telefono, el resto de los miembros de la peña nos estan esperando en la meta y ya se encontraban algo preocupados.

Antes de entrar en Cabezón hacemos una parada para quitar los chalecos y chubasqueros, queriamos lucir con orgullo el malliot de la Peña Btt Pelayo. La llegada a meta fue indescriptible, nuestros amigos animandonos y abrazandonos. Como si hubiesemos ganado el Tour, me sentí emocionado y feliz. Llegamos a las 22:15, despues de 14 horas de pedaleo, cansados, con frio, pero con una cara de satisfaccion que todavia no se me ha quitado cuando estoy escribiendo estas líneas.

De los compañeros de la peña tres habían acabado antes, el resto habían abandonado, unos en Palombera, Felix y Manuel entre ellos, algunos con sintomas de hipotermia y otros en Bárcena tras haber recorrido la nada desdeñable distancia de 85 kilómetros.

He estado leyendo crónicas de otros participantes, de gente de la organización y de algunos espectadores y tengo claro que he participado en algo especial, y será una aventura que no olvidaré en la vida.

Transandalus

Una semana de cicloturismo de alforja por las tierras andaluzas, casi 700 km recorridos en siete días entre Sevilla y Granada, con mas de 10.000 metros de desnivel acumulado. Una aventura que me sirvió para conocer la vida en un montón de pintorescos pueblos andaluces (Ronda, Jimena de la Frontera, San Lucar,...) y donde hice unos amigos fantásticos.

Mi primera experiencia con alforjas. Una forma de hacer bicicleta de montaña diferente, por anchas pistas de tierra, rodando tranquilamente por los paisajes andaluces y sobre todo disfrutando de las conversaciones con los compañeros de viaje. Una forma diferente de viajar, si, pero también una forma diferente de conocer a la gente.

Pasamos muchísimo frío, nos llovió todos los días y la dureza de las etapas no hizo otra cosa mas que unirnos a todos y llenar el saco de un quintal de anécdotas, la trialera al Chorro, el palomo de Ronda, los manguitos de Pablo. El saco también lo llenamos de muchas imágenes, el Parque de los Alcornocales, la Sierra de Ojen, Doñana o Grazalema son unos pocos ejemplos entre una gran cantidad de paisajes diferentes.
Una experiencia que espero se repita dentro de unos cuantos años, con los mismo compañeros, y con el objetivo de volver a pasar una semana inolvidable e intentar completar el recorrido integro de la transandalus a través de todas las provincias andaluzas.

Aventuras pasadas

He pensado en comenzar este blog estrujándome el cerebro y tratando de rememorar aquellas pequeñas historias que, aunque parezcan simples y sin importancia para el lector, a mi me emocionaron y puedo considerarlas como mis grandes aventuras. Últimamente mi hija no para de ver películas de Winie de Pooh, ya nos las sabemos de memoria, pero lo que me llama la atención es que para los niños todo son grandes aventuras, la gran aventura de Piglet, de Tiger o en este caso las grandes aventuras de Merp, ¿por que no?, ¿no seguimos siendo niños?

La primera gran aventura que me llega a la cabeza es una excursión con mi padrino y mi hermano a la ruta senderista del Desfiladero de los Arrudos, yo rondaría los 10 años (mi hermano tan sólo 9), y pasamos dos días recorriendo los puertos de Agüeria y durmiendo en antiguas cabañas de pastores.

También recuerdo con añoranza unas mini-vacaciones de fin de semana con mis amigos Jose María y Alejandro por la zona de Llanes, durmiendo en la playa y realizando el remonte de un riachuelo que para nosotros en aquellos años se nos antojaba como si fuese un caudaloso río de la selva amazónica lleno de pirañas y cocodrilos.

El comienzo de la edad adulta coincidió con el fin de mi etapa de futbolista, una rotura de ligamento cruzado en ambas rodillas acabó con mi deporte preferido e inicio mi etapa senderista con los recuerdos de aquella excursión a los Arrudos.

Al finalizar los estudios y comenzar a trabajar empezó la etapa de los grandes viajes. Un gran viaje de camping en camping por Francia, recorriendo la Bretaña. El viaje a Noruega atravesando los Fiordos, por Portugal, Inglaterra, Escocia, Alemania y por supuesto recorriendo España y sus islas.

Grandes aventuras fueron también los dos viajes que realicé a Pirineos, a la zona de Ordesa. La primera vez con un amigo y la segunda vez con mi mujer (y también amiga). Viajes intensos en los que realizamos multitud de rutas de gran belleza, además de mucho esfuerzo y que dejaron una huella en mi retina.

Mi compañero de trabajo me inicio en el mundillo de la bicicleta de montaña. Recuerdo vivamente el primer gran viaje en bicicleta de montaña. La Vía de la Plata desde Merida hasta Asturias, en la que también me acompaño mi mujer que cargaba con el trabajo pesado llevando el coche de apoyo junto con una amiga.

Ahora intento compaginar estas tres aficiones, el senderismo, los viajes y la bicicleta de montaña, esperemos que la duración de este blog sea larga, porque eso indicará que sigo realizando mis grandes aventuras.