Transandalus

Una semana de cicloturismo de alforja por las tierras andaluzas, casi 700 km recorridos en siete días entre Sevilla y Granada, con mas de 10.000 metros de desnivel acumulado. Una aventura que me sirvió para conocer la vida en un montón de pintorescos pueblos andaluces (Ronda, Jimena de la Frontera, San Lucar,...) y donde hice unos amigos fantásticos.

Mi primera experiencia con alforjas. Una forma de hacer bicicleta de montaña diferente, por anchas pistas de tierra, rodando tranquilamente por los paisajes andaluces y sobre todo disfrutando de las conversaciones con los compañeros de viaje. Una forma diferente de viajar, si, pero también una forma diferente de conocer a la gente.

Pasamos muchísimo frío, nos llovió todos los días y la dureza de las etapas no hizo otra cosa mas que unirnos a todos y llenar el saco de un quintal de anécdotas, la trialera al Chorro, el palomo de Ronda, los manguitos de Pablo. El saco también lo llenamos de muchas imágenes, el Parque de los Alcornocales, la Sierra de Ojen, Doñana o Grazalema son unos pocos ejemplos entre una gran cantidad de paisajes diferentes.
Una experiencia que espero se repita dentro de unos cuantos años, con los mismo compañeros, y con el objetivo de volver a pasar una semana inolvidable e intentar completar el recorrido integro de la transandalus a través de todas las provincias andaluzas.

Aventuras pasadas

He pensado en comenzar este blog estrujándome el cerebro y tratando de rememorar aquellas pequeñas historias que, aunque parezcan simples y sin importancia para el lector, a mi me emocionaron y puedo considerarlas como mis grandes aventuras. Últimamente mi hija no para de ver películas de Winie de Pooh, ya nos las sabemos de memoria, pero lo que me llama la atención es que para los niños todo son grandes aventuras, la gran aventura de Piglet, de Tiger o en este caso las grandes aventuras de Merp, ¿por que no?, ¿no seguimos siendo niños?

La primera gran aventura que me llega a la cabeza es una excursión con mi padrino y mi hermano a la ruta senderista del Desfiladero de los Arrudos, yo rondaría los 10 años (mi hermano tan sólo 9), y pasamos dos días recorriendo los puertos de Agüeria y durmiendo en antiguas cabañas de pastores.

También recuerdo con añoranza unas mini-vacaciones de fin de semana con mis amigos Jose María y Alejandro por la zona de Llanes, durmiendo en la playa y realizando el remonte de un riachuelo que para nosotros en aquellos años se nos antojaba como si fuese un caudaloso río de la selva amazónica lleno de pirañas y cocodrilos.

El comienzo de la edad adulta coincidió con el fin de mi etapa de futbolista, una rotura de ligamento cruzado en ambas rodillas acabó con mi deporte preferido e inicio mi etapa senderista con los recuerdos de aquella excursión a los Arrudos.

Al finalizar los estudios y comenzar a trabajar empezó la etapa de los grandes viajes. Un gran viaje de camping en camping por Francia, recorriendo la Bretaña. El viaje a Noruega atravesando los Fiordos, por Portugal, Inglaterra, Escocia, Alemania y por supuesto recorriendo España y sus islas.

Grandes aventuras fueron también los dos viajes que realicé a Pirineos, a la zona de Ordesa. La primera vez con un amigo y la segunda vez con mi mujer (y también amiga). Viajes intensos en los que realizamos multitud de rutas de gran belleza, además de mucho esfuerzo y que dejaron una huella en mi retina.

Mi compañero de trabajo me inicio en el mundillo de la bicicleta de montaña. Recuerdo vivamente el primer gran viaje en bicicleta de montaña. La Vía de la Plata desde Merida hasta Asturias, en la que también me acompaño mi mujer que cargaba con el trabajo pesado llevando el coche de apoyo junto con una amiga.

Ahora intento compaginar estas tres aficiones, el senderismo, los viajes y la bicicleta de montaña, esperemos que la duración de este blog sea larga, porque eso indicará que sigo realizando mis grandes aventuras.